Vivo apartado del mundo y sigo la escondida senda por los montes de Argiñano, no sé si por estulto o por sabio. Aquí habla el silencio, aquí reina la paz, paz de soledad escogida, contexto inmejorable para cultivar el pensamiento, escuchar música o leer y descubrir a Bolaño. También buena atalaya, con perspectiva, para observar qué se dirime por esos mundos vascos y no vascos. Hablan los periódicos de la manifestación del pasado sábado en Bilbao. No estuve en la manifestación, aunque estuve en Bilbao virtualmente, disfrutando del magnífico espectáculo que nos ofrecieron Titín –al que le silban menos o ya no le silban en Bilbao–, Barriola, Olaizola y Ruiz, cada cual con su pensamiento y juego en la cancha y fuera de ella. ¡Inonvidable! Respetables todos, los del frontón y los de la calle; sin ese respeto mutuo no es real la paz. (más…)