Euskaltegis con más de 73% de aprobados


El pasado día 19 del presente mes de enero, publicaba este periódico un artículo con el siguiente titular: «Un 91% de empleados públicos no supera la prueba del de euskera». Luego añadía: «El IVAP investiga las causas del fracaso, que se produce mientras el Ejecutivo suaviza la exigencia de la lengua en muchos ámbitos».

Cuando uno oye o, en este caso, lee esas noticias, se le mueve algo internamente y le causan desazón, máxime si alguien, como en mi caso, ha trabajado en un euskaltegi durante 25 años, primero como profesor y luego como director.

Es fácil recurrir a la demagogia fácil y rechazar en términos generales el contenido del artículo acusando al mensajero  de no sé qué intención, como hacen muchos. Yo no lo hecho nunca ni lo voy a hacer ahora. Trataré de exponer mi punto de vista desde la perspectiva que me dan los años de experiencia, aunque estoy jubilado desde hace dos años.

En primer lugar, quiero decir que no se puede jugar con el euskera, ni con las personas, elevando primero el nivel del perfil correspondiente a un puesto de trabajo y luego bajándolo al antojo del político de turno. El nivel debe ser fijado por un equipo técnico con criterios de eficiencia para que una persona pueda desenvolverse adecuadamente en su puesto de trabajo.

IVAP puede investigar todo lo que quiera, inclusive qué repercusión ha tenido la adaptación de los exámenes al modelo europeo. Está es su derecho. Pero hay una cosa muy clara: cuando se tienen suficientes conocimientos conceptuales, pero, sobre todo, procedimentales, es igual el tipo de examen que se ponga porque el examen pertenece al universo de euskera estudiado por el alumno.

A mi modo de ver, una de las causas es la insistencia en lo conceptual y no tanto en lo procedimental. Los ejercicios analíticos son necesarios, pero el error estriba en que muchas veces se abusa y la gente piensa que son la base del aprendizaje; la base del aprendizaje es el desarrollo desde el principio de las cuatro capacidades lingüísticas prácticas, sobre todo la expresión oral y expresión escrita.

A mi parecer hay un error de bulto: la mayoría de los alumnos tienen una concepción equivocada en lo que respecta a la didáctica del euskera; les parece que es lo mismo aprender un tema relacionado con su curriculum escolar que un idioma. Y hay un abismo, porque en la escuela, por ejemplo, se estudian los mapas pero no se construyen o se confeccionan; como mucho, se calcan.

Además hay otro error; tienen la referencia de 5 sobre 10 para el aprobado y eso no es real, en lo que se refiere a un idioma no vale porque no se puede establecer una adecuada comunicación con una persona que falla en un 50% en su conversación. ¿Qué diríamos de un conductor que yerra en el 50% de sus maniobras? Nos asustaría mucho, aunque no pusiera en peligro nuestra integridad física en tal alto porcentaje.

Me gustaría decir una cosa: si esos alumnos han estado en algún centro, han sido mal asesorados, porque el profesor sabe, salvo en muy cotados casos, quiénes están preparados para presentarse al examen y quiénes no. En el caso que nos ocupa, alguien ha pecado ser muy poco selectivo.

Puede que alguno me tilde de ingenuo y diga que ya está bien tanta obviedad. Yo, sin embargo, pienso que es conveniente insistir en el razonamiento, porque sabemos que los políticos –y algunos otros– tienen una tendencia fuerte a ponerse muy «pragmáticos» y empezar a elucubrar que si el examen, a lo mejor, debería consistir en un simple test gramatical; si no habría que bajar el nivel de exigencia de los perfiles lingüísticos o elimar esa exigencia en algunos casos; si merece gastar tanto para tan mal resultado, etc.  ¿Qué quieren que les diga? Puestos a ahorrar, hay mucho por dónde meter la tijera antes de «ensañarse» con el euskera.

Por último quiero exponer los datos de los resultados obtenidos en evaluaciones externas por un euskaltegi de Gipuzkoa, al que tengo el honor de conocerlo muy de cerca. En el curso 2004-05 se presentaron 43 alumnos de los cualea aprobaron 29; eso representa un 67,64%. En el 2005-06, de 43 presentados, 40 aprobados, un 90,90%*. En el 2006-07, 34 presentados, 22 aprobados, un 64,70%. Curso 2007-08,  55 presentados, 42 aprobados, un 76,36%.  En el 2008-09, 50 presentados, 38 aprobados, un 76,00%. Y, por fin, curso 2009-10, de 57, 43 aprobados, un 75,43%. De donde resulta que el promedio de aprobados es del 73,42%

* Hemos excluído del cómputo global el curso 2005-06. Si icluyéramos distorsionaría algo el resultado ya que ese año pudieron presentarse a niveles inferiores alumnos que en el euskaltegi tenían un nivel superior. Es el curso que dieron comienzo los exámenes de HABE para todos los niveles.

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