Heráclito: Uno en el Todo

Estoy convencido de que ciertas cosas que dijo Heráclito tienen una vigencia total también en nuestros días. Y en cierto modo conectan con teorías tan avanzadas como la no-dualidad. Estamos hablando de un filósofo que vivió hace más de 2.500 años. Nació en Éfeso, Asia Menor. Era coetáneo de Parménides.

Pensaba que todo era cambio y transformación. Ésa era la característica principal de la naturaleza. Daba más importancia que Parménides a los sentidos. «La vida es un fluir», sostenía Heráclito. Según su pensamiento, todo estaba en movimiento y nada era para siempre. Nadie puede bañarse dos veces el mismo río. Cuando yo entre por segunda vez, ni yo ni el río seremos lo mismo.

Por otro lado, Heráclito veía un mundo lleno de contradicciones. Veía una inseparabilidad entre los contrarios. Si nunca estuviésemos enfermos, no apreciaríamos la salud. Si nunca tuviéramos hambre no sabríamos qué es estar saciados. Si jamás hubiéramos conocido la guerra ¿cómo valorar y amar la paz? Si no hubiera invierno, imposible emocionarse con la exuberancia primaveral.

Pero lo más llamativo de todo es lo que viene a continuación. El mal y el bien tienen un lugar necesario en el Todo. Si no hubiera, pues, una relación estrecha entre los contrarios el mundo dejaría de existir. Para Heráclito,  Dios es noche y día, primavera e invierno, vida y muerte, guerra y paz, hambre y saciedad… Utilizaba la palabra Dios, pero obviamente se refería a algo distinto a aquellos dioses mitológicos que pululan por la cabeza del filósofo. Podemos afirmar, asimismo, que su Dios no era el objeto mental que ha creado, entre otras, nuestra civilización occidental. El Dios o lo divino de Heráclito era omniabarcante. Es un Dios que se muestra en un estado de contradicción (¿se podría decir dialéctico o eso lo dejamos para los marxistas?).

En ocasiones, en lugar de la palabra Dios utilizaba el vocablo griego Logos (razón). Aunque las personas no hemos pensado siempre igual y no hemos tenido la misma razón, Heráclito argüía que debe de haber una razón universal o ley de la naturaleza; eso era común a todos y el hombre está obligado a actuar según esa razón universal. Pero también veía que la mayoría vivía según su razón particular.

Resumiendo, por encima de todo cambio y transformación, Heráclito veía unidad en la totalidad. Eso era la base de lo que él decía Dios, lo divino, logos.

Y ahora, volviendo al párrafo inicial, analicemos un poco lo que allí hemos dicho. Hemos hablado de la no-dualidad. ¿Precisamente, Heráclito no está planteando la realidad como no-dual, como dicen algunos psicólogos transpersonales o maestros espirituales? ¿No está diciendo que la realidad es polar y, al propio tiempo, proponiendo unir la polaridad en un abrazo? ¿No está queriendo mostrar la mano que sujeta el péndulo en su andadura oscilante? ¿No está insinuando que todo hombre lleva en su interior un cordero y un lobo? Sabemos, por la respuesta de un maestro espiritual, que vencerá el que nosotros lo alimentemos.

Lo que no entiendo es por qué las religiones, entre ellas las cristianas, perdieron tanto tiempo diseñando y construyendo el diablo para justificar el mal, cuando Todo está abrazado en el Uno.

Esta entrada fue publicada en 2 Espiritualidad/Reflexión y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s