El podium

Estás en el podium después de conseguir el maillot amarillo, pongamos por caso el Tour de Francia. Eres feliz, sientes un gran placer, estás emocionado. Pero tu felicidad acaba en cuanto bajas del podium. Ahora te embarga la preocupación de tener que defenderlo al día siguiente. Al final, la preocupación, la emoción negativa, es más larga en el tiempo, espacio e intensidad.

Un caso sencillo, pero práctico y de actualidad. Pero que se puede extrapolar a otros muchos campos de la vida.

El caso, o la situación, sería muy distinto si no nos importara tanto el mallot amarillo. El ciclista que sabe que va desprenderse de él en pocos días, duerme tranquillo, no está preocupado, su sueño ya está cumplido con ser ciclista y correr el Tour, aunque tampoco le importaría no correr. Fíjate, este ciclista tiene todo, tiene ya ganado el Tour y tiene hecho su palmarés.

Traducido a la vida ordinaria diríamos “si no tuviésemos tanto apego a ciertas cosas”, e incluso a personas —entre personas queda más bonito, y quizás más científico, hablar de “dependencia”—, no sufriríamos tanto.

Esta entrada fue publicada en 2 Espiritualidad/Reflexión y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s