Obama y los inmigrantes de Estados Unidos

En 2013, Estados Unidos puede expulsar de su territorio dos millones de inmigrantes

 Obama, a pesar de sus promesas y expectativas generadas, viene a ser el “el mismo perro con distinto collar”. Y nosotros nos quedamos, una vez más, con los ojos como platos ante tanta promesa incumplida y tanta impunidad. Sobre todo en su primer mandato se le recibió a Barack Obama con optimismo y esperanza, pero hoy podemos decir que “nuestro gozo en un pozo”, porque mucho de lo dijo y no fue percibimos como una gran frustración. Con todo este fondo, a veces me pregunto qué criterios siguen los organismos internacionales para otorgar unos premios tan importantes como el Premio Novel de la Paz. No alcanzo a comprender por qué se lo entregaron al líder norteamericano. Y ahora resulta que al espinoso tema de Guantánamo y otras actuaciones de poca o nula base ética, se les une el doloroso caso de los inmigrantes.

Según una información que obra en mi poder (está publicada en internet), de acuerdo con un estudio realizado por el campus Merced de la Universidad de California, Obama podría superar el número de deportados entre 1892 y 1997, unos dos millones cien mil. Podemos adelantar, también, otro dato. George W. Bush registró un total de un millón cincuenta y siete mil deportados en sus dos legislaturas. Barack Obama podría superar esa cifra en memos tiempo.

 En 2011, con los expulsados de Estados Unidos se contabilizó la nada despreciable cifra de ciento ochenta y nueve mil inmigrantes, acusados de posesión de droga, sobre todo marihuana; lógicamente, después de cumplir la correspondiente condena; este grupo constituye un 25% del total. Llegan al 23% los expulsados por otros motivos como tránsito, y son el 20% los son deportados por reincidentes en cuanto a intentar entrar en Estados Unidos sin documentación. La mayoría de los deportados son padres de niños nacidos en Estados Unidos. En consecuencia, viven más de cincuenta mil niños en “casas de sustitución” . Estos niños tienen enormes dificultades para verse con sus progenitores; a veces, con uno y, en muchos casos, con los dos. Si sigue esa tendencia, según el Centro de Estudios Aplicados, en un período de cinco años, podríamos encontrarnos con más de quince mil menores en esa grave situación.

Disponemos de más datos. Un estudio del Instituto de Política de Migración confirma que en la vigilancia de las fronteras y detenciones dentro de Estados Unidos, se gastan más de dieciocho mil millones de dólares al años, más que el resto de las oficinas de las distintas policías de Estado Unidos —FBI, CIA, oficinas del control del Alcohol, Tabaco, Armas de fuego y Explosivos—. Como paliativo, a favor de la Administración Obama podemos decir que en 2012 hubo una orden ejecutiva en virtud de la cual pueden permanecer en Estados Unidos —al menos dos años—aquellos que llegaron sin documentación en su infancia, sin temor a ser deportados. Esta medida favorece a los menores de 30 años que llegaron a Estados Unidos antes de los 16 años, que no constituyan una amenaza para la seguridad, sean estudiantes exitosos y hayan servido en la fuerzas armadas. Muchas exigencias, sin duda alguna.

(cf. Obama es el presidente que más ha deportado en los últimos 30 años, Google)
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