El victimismo como sufrimiento

El victimismo es como transitar por un camino de charcos con una pesada carga esponjosa al hombro que, para descansar, de vez en cuando lo dejamos en el suelo, sin pensarlo, con tan mala suerte de que siempre se queda en el charco y, en consecuencia, se moja y en cada descanso adquiere más peso, hasta que no podemos más y nos caemos, extenuados, junto a la carga.

En estos casos, la actitud correcta es tomar consciencia de que cargamos con un gran peso; procurar que para descansar la carga no caiga en el charco, sino en una zona seca, ser conscientes de ello, y en cada descanso tratar de aligerar el peso repartiendo la mercancía entre “los pájaros de cielo”. Al término del camino estará vacío el saco que transportábamos y nos sentiremos ligeros y libres de todo peso.

El victimismo distorsiona la realidad en tanto en cuanto se siente el centro de todos los comentarios negativos, siempre hirientes, contra su persona y se cree el blanco a quien van dirigidas todas las saetas, se siente menospreciado, cuando no despreciado. Es el juego del ego. El ego quiere sacar siempre la cabeza, aunque sea a través del sufrimiento. En efecto, es el ego el que sufre.

El victimismo se caracteriza también por la cantidad de sospechas infundadas y críticas hacia los demás sin un fondo real. El victimismo nos hace ver fantasmas donde no los hay o confunde todo de tal manera que no se puede hacer una criba acertada y eficaz.

Lo primero es darnos cuenta en que estado nos hallamos, abrir el plano de la consciencia y ver que, así como los fenómenos de la naturaleza ocurren en el espacio, las cosas no nos ocurren a nosotros sino ocurren en nuestra consciencia. Desmontar las películas que ha elaborado nuestra mente y acallarla. Hacer más caso al cuerpo, venir al presente.

Afrontar todo desde la serenidad, hablar con quien haya que hablar, sin prejuicios y sin programas previos, procurando olvidar el resentimiento y, sobre todo, no hablando desde el mismo. Explorar si tienen algún tipo de responsabilidad el sufrimiento y la ignorancia en nuestra actitud. Intentar abrir a la verdad, no identificarse con el ego, no somos eso sino el observador que observa eso.

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