Elimendi, ensanchado

P1010827

Elimendi, ¡cuánta virginidad a través de ti! Cada 8 minutos, rayos del sol vírgenes aterrizan en tu aplanada cumbre, realzando el paisaje, de por sí envidiable. Pajarillos de nueva camada, recién abandonado el nido que los viera nacer, posan por primera sobre la tenue hierba de la superfie. Hombres y mujeres dejando constancia de su visita en el buzón dispuesto a tal fin. Una pareja joven me sobrepasa a lo Indurain. Todas las leyes de Newton no están bien explicadas. A mayor masa, mayor atracción; pero “a más edad también mayor atracción”. Esa es la explicación de que los mayores, en el monte, nos quedemos atrás. Cada vez nos atrae más la tierra, hasta sujetarnos definitivamente. Pero eso luego. “Carpe diem”. Señales inequívocas de que los buitres son asiduos en Elimendi, ofreciendo sus plumas al viento que permite su recogida en contadas ocasiones, pero siempre hay excepciones como muestra la foto.

Elimendi, panorámica excepcional. Frondoso bosque de hayas a sus pies: Hirigibel. Sombra perenne y alfombra de hojarasca. Refugio inestimable contra las inclemencias del tiempo, durante todo el año. Extrapolación. La naturaleza, eclosionada, entregada al Misterio. Caricias de aire y sol que denotan Presencia. Sensación de vacío total: Dios. Muchas formas diferentes de la misma realidad, realizaciones diferentes del mismo fondo común, fluyendo el eterno presente, en él y en todo.

Esta entrada fue publicada en 2 Espiritualidad/Reflexión y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s