Derechos colectivos

Derechos colectivos. El concepto me inspira muy poca confianza. Encierra mucha confusión, mucha trampa. En su nombre se propugnan cosas muy contradictorias o peligrosas ¿Qué queda de una casa elegante despojada de sus elementos interiores? Una fachada muy vistosa. Igualmente, si lo colectivo anula la individualidad en lugar de integrarla, queda la fachada, todo lo demás sucumbe.

Además, no me interesa lo colectivo si, en su nombre, estamos dispuestos a borrar del mapa todo lo que representa una individualidad bien entendida. Es una manipulación en toda regla el apelar a los derechos colectivos y, luego, en su nombre vulnerar los derechos individuales. Los derechos colectivos sin derechos individuales no se sostienen; es como querer tener agua sin oxígeno o sin hidrógeno.

Ni siquiera Dios me interesa, si en su nombre somos capaces, como así ha ocurrido infinidad de ocasiones a lo largo de la historia, de odiar, marginar o matar al prójimo. Del mismo modo, no me interesa el concepto de pueblo que me permite cometer atrocidades en su nombre. Y esto vale para todos los pueblos de mundo, no solo para algunos.

1999/12/14 (traducido y revisado)

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