“AKOUSMATA” PITAGÓRICOS

Extractos de: Javier ALVARADO PLANAS,
Historia de los métodos de meditación no dual,
Sanz y Torres, Madrid 2012, pp.176-180.

Exponemos a continuación una selección de akousmata seguidas de alguna propuesta de interpretación en el bien entendido de que aunque algunas fueron ya explicadas en la antigüedad, la mayor parte de ellas siguen siendo enigmáticas.

“Cuando entres en el templo, adora, allí no dirás ni harás nada relativo a la vida”. Siendo el Templo, según los pitagóricos, el corazón o el mundo interior del espíritu, con ello se refieren a la atención libre de imágenes y pensamientos, necesaria para alcanzar un estado contemplativo.

“No entres en el templo mientras vas de camino sin objetivo ni propósito, ni adores en los callejones ni en las encrucijadas; ni delante de las puertas ni en el vestíbulo”. Se refiere a la adecuada actitud del que busca conocerse a sí mismo a través de la práctica contemplativa pero se acerca por curiosidad, o permanece apegado a las diversas circunstancias del mundo profano, o mantienen alguna reserva o nudo mental o psicológico y no se entrega de manera incondicionada a la contemplación.

“Sacrifica y adora con los pies desnudos”. Para entrar y circular por el templo del alma hay que ir descalzo. Los pies, que simbolizan la parte inferior del hombre, es decir, la sede de los instintos y emociones, debe de ser desnudada y descubierta. Para acercarse a la Divinidad y permanecer en su presencia hay que estar despojado de toda vestidura o adherencia carnal, psíquica o mental. Simbolismo semejante es el que obliga a Moisés a descalzarse y desprenderse de sí mismo para presentarse ante Dios.

“De los dioses y de las cosas divinas nada se dice de maravilloso que debas creer”. Es decir, cualquier concepto, metáfora, símbolo, definición o forma de lenguaje es insuficiente para describir el mundo espiritual, porque ninguna explicación humana podrá nunca dar cuenta de las realidades divinas.

“Huye de los caminos concurridos, ve por los senderos”. Aquí el simbolismo de la vía ancha y la vía estrecha es explícito. La vía concurrida, via lata o ancha es la que transitan la mayoría de los hombres que viven apegados a sus deseos y carecen de la predisposición necesaria para dedicarse al mundo del espíritu. El sendero es la vía estrecha o via arcta (puerta estrecha) de la renuncia, el esfuerzo, la perseverancia, la autoatención y autoexamen, etc.

“Abstente de la sepia, pues pertenece a los dioses terrestres”. Como la sepia se defiende enturbiando el agua al esparcir su negra tinta, simbolizaba a aquellas personas que no buscan sincera y honestamente limar sus imperfecciones sino ocultarlas.

“No dividas el fuego con la espada”. Esta máxima hace referencia a la imposibilidad de comprender racionalmente (la espada) el mundo ígneo de los dioses. Por eso, desde un punto de vista metafísico indica la esterilidad de intentar dividir o ver dualidad donde sólo está la unidad de la llama. Desde un punto de vista más práctico, recomienda no hablar de lo que no se comprende y no trivializar sobre las cosas ígneas.

“De Dios y de las cosas divinas no hables sin luz”. Va más lejos que el aforismo anterior. Aquí se refiere no solo a la osadía del que habla sin la “luz” de la comprensión intelectual, sino sobre todo del farsante o parlanchín que pretende opinar de esas materias sin haber visto la “luz” espiritual. Para hablar de la contemplación de Dios hay que haber experimentado esa “visión de la luz” o acercarte a alguien que pueda dar testimonio de ella.

“Cuando soplen los vientos, adora el eco”. Se trata de una de las frecuentes metáforas navieras que tanto gustaban al viajero Pitágoras. Podría significar que cuando el favor de los dioses te premie con un vislumbre, un momento de lucidez o un episodio de inspiración, hay que aprovechar ese instante favorable hasta el último momento.

Hay otro grupo de aforismos que enseñan la importancia de vivir en el presente mediante el desapego al pasado y al futuro:

“No lleves esculpida sobre el anillo figura alguna de Dios”. Precepto contra la idolatría, pero también un recordatorio de que al llamar a la “puerta solar” con los “nudillos”, solo se entra cuando no se tiene una idea preconcebida (es decir, ningún pensamiento) de la Divinidad.

“No cruces por una balanza”, o sea, no seas avaro, o no alteres el equilibriode las cosas.

“No te sientes en una medida de trigo”, es decir, no vivas sin trabajar. Pero también significa que no atesores ni estés preocupado por el mañana. No trates de apropiarte de nada. Vive cada día en su plenitud, en el ahora, sin proyectar ninguna ambición sobre un futuro inexistente. Cada momento que vivas pensando en un futuro imaginado, es un momento hurtado al presente por la mente que no renuncia a apropiarse del tiempo.

“No te comas el corazón”. No te entristezcas con la desgracia. O mejor aún, para acceder al núcleo más íntimo del hombre, su espíritu o corazón, hay que ir completamente desasido de intenciones. Si quieres contemplar a los dioses, o sea, entrar en el corazón, rechaza toda vanidad, ambición o glotonería personal.

“No te comas el corazón” significa también que no debes acercarte con deseos mundanos a las cosas del espíritu, porque de lo contrario tu corazón comido acabará entre los excrementos.

“No acojas en casa ni golondrinas ni tórtolas”. Clemente de Alejandría explicaba que la golondrina y la tórtola, tanto por su estridente o arrullante sonido, como por alimentarse de los insectos musicales que simbolizan a los místicos, representan la vida agitada y superficial. El verdadero filósofo debe rechazar tanto el exceso de actividad que conduce a la irrefrenable agitación interior, como la falsa paz del que vive instalado en la comodidad y arrullo de los placeres mundanos.

“Al levantarte del lecho, envuelve los cobertores y haz desaparecer de ellos todo rastro tuyo”. El lecho significa tanto el sueño como esta vida, que es como un sueño, y la noche es el pasado que no merece ser recordado. La recomendación de no dejar rastro es una exhortación a eliminar toda complacencia en las cosas de este mundo, especialmente a nuestros recuerdos y demás imágenes que fortalecen el sentimiento de identificación con un cuerpo-mente.

“Sõma-sêma”, es decir, el cuerpo (sõma) es como una «tumba» (sêma) en la que el alma está encerrada. La enseñanza iniciática tiene por finalidad devolver al hombre la aceptación de ese hecho como paso previo para la “comprensión” de que dicha situación puede ser trascendida mediante una “experiencia” extática o extracorporal.

“Cuando salgas de casa o seas peregrino, no mires atrás, pues acudirían las furias”. Este dicho pitagórico se refiere a la actitud adecuada del buscador espiritual. No mirar atrás equivale a abandonar los lazos familiares y demás vinculaciones personales que obstaculicen el acceso a una nueva vida de fraternidad espiritual. Pero desde el punto de vista de la práctica contemplativa, indica la necesidad de permanecer atento al instante presente y no distraerse con los recuerdos y ensoñaciones de la mente.

“No orines contra el Sol”. En su acepción moral, este proverbio es semejante a nuestro popular dicho; “el que al cielo escupe, en la cara le cae”, es decir, no ofendas a los dioses. Desde el punto de vista metafísico se refiere a la inutilidad de los pensamientos (son como orina) para entrar en la verdadera contemplación. No orinar contra el Sol significa no arrojar pensamientos contra la Luz.

“Alimenta al gallo, pero no lo sacrifiques, pues está consagrado al Sol y a la Luna”. Se refiere a la costumbre griega de sacrificar un gallo tras la iniciación a los misterios, pero con un sentido puramente simbólico. Aquí el Gallo es la parte superior del espíritu que, como tal, es capaz de reconocer la luz de Dios de la misma manera que el Gallo, al despuntar el alba, reconoce y anuncia la salida del Sol.

“No navegues por tierra”. Nuevamente se acude a la metáfora de la navegación como el arte de buscar al Uno. Por tanto, este aforismo muestra la incompatibilidad entre navegar, es decir, filosofar o contemplar, y a la vez vivir apegado a las cosas terrenales.

“Toda figura geométrica es una plataforma”. Esta máxima transmitida por Proclo expresa la doctrina pitagórica de que solo merece ser estudiada aquella geometría que, en cada nuevo teorema, proporciona una ayuda para elevar el alma y desligarla de los objetos sensibles, bien por servir de desarrollo a leyes naturales o, sobre todo, como soporte para la meditación.

http://www.enriquemartinezlozano.com
Teruel, 16 enero 2015

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