Encuentro

Después de una tarde de mus, me dirijo a casa. En el camino me encuentro con el cura del pueblo con sus estupendos 90 años. Se disculpa. Aún debe completar los rezos del día.

Señor cura, ¿ve usted a esa pareja de enamorados, besándose?, ¿ve usted a esos pájaros trinando y despidiéndose de la luz y del Sol hasta mañana?, ¿ve a esos chavales jugando, con sus gritos y sus ecos? Mire a esa pareja de ancianos, agarrada de la mano, de sostén mutuo. Mire ese estanque donde las ranas croan sin descanso. ¿Ve usted ese airecillo que roza suavemente los árboles del parque haciéndoles moverse para danzar su danza peculiar? ¿No?

Cierre los ojos, acalle la mente, quédese quieto y… la Vida viviendo en ellos… El mejor breviario que se puede rezar.

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