INCREÍBLEMENTE SIMPLE

David CARSE, Perfecta Brillante Quietud. Más allá del yo individual, Gaia, Madrid 2012 (Extractos).

Por favor, entiende que solo hay una cosa que comprender, y es que tú eresel no-nato sin forma ni tiempo” (Nisargadatta Maharaj).

 Aquí solo hay vacío. No hay un quitar mi ego de en medio y todo ese rollo.
Solo hay un ver resplandeciendo con gran brillo y claridad
” (Douglas Harding).

Mira, todo es increíblemente simple. No hay nadie aquí. Esta afirmación no es una figura retórica. Estoy diciéndote de veras que no hay nadie aquí, que no hay ninguna persona hablándote, no hay ningún individuo. Me miras y piensas que hay una persona aquí hablándote, intentando decirte algo. Te aseguro que no es así. Mírame. Si no fuera por la Consciencia que fluye por este cuerpo, ¿qué es lo que habría aquí? ¿Qué es lo que sería este cuerpo si no habitara en él la Consciencia? ¡Sería un cadáver, por supuesto!

Materia muerta. No hay nada más aquí. Solo hay la apariencia de un cuerpo y la Consciencia que lo anima. Tú, al igual que el resto del mundo, habéis asumido que hay una persona aquí, una individualidad discreta; que la Consciencia, que es la fuerza vital aquí existente, es una consciencia individual que es propia únicamente de este cuerpo y que está separada de la consciencia que habita en otros cuerpos.

Todo eso está basado en apariencias: parece que hay cuerpos separados, de modo que se asume que hay consciencias separadas. La creencia en esta asunción te impide ver Lo Que Es, y es también causa de que esta vida te parezca inquietante, confusa, infeliz y, en general, de que experimentes temor y sufrimiento. Pero no es el caso. No hay aquí, en modo alguno, un individuo sentado hablándote. Este cuerpo no es nada, no es más que una apariencia en el sueño. Todo lo que hay es Consciencia, y es Consciencia lo que fluye a través de esta apariencia.

No hay nada aquí que exista en y por sí mismo. Lo que denominamos ser humano no es un ser independiente, ni un mecanismo originario o un aparato emisor. Es una estación repetidora, es un mecanismo de paso o transmisor de la Consciencia, que es la Consciencia Única, Todo Lo Que Es. Esto es lo que soy yo hablándote a ti. Y es esa misma Consciencia única lo que está escuchando esto, lo que me mira desde esos ojos que llamas tuyos. Lo que yo soy cuando digo “Yo Soy” es exactamente lo mismo que eres tú cuando dices “Yo Soy”.

Una vez visto esto, la ironía de la situación resulta pasmosa. Mira: eso que consideras “tú mismo”, lo que percibes como una persona individual, esta idea de ser una entidad separada, un cuerpo-mente-personalidad-alma-intelecto, eso es un subproducto posterior, un artefacto, un efecto colateral casi accidental de esta corriente, de este flujo de Consciencia. Lo que el organismo percibe erróneamente como una “mente” que él cree suya, no es sino el fluir de la Consciencia en ese organismo; es precisamente la Consciencia que fluye en el organismo lo que hace posible que el organismo crea que es diferente de esa Consciencia única. Es un sencillo e inocente error de percepción. Y muy tonto, en verdad, ya que el mismo Uno que parece estar pensando esto, que parece que no ve, que aparentemente no comprende que no existe como individuo separado y que solo existe en cuanto que Todo Lo Que Es, es Él Mismo la Yo-idad misma que es la única Es-idad de todo ver, de toda comprensión.

Busca lo que hay tras esta percepción. Investiga lo que tú consideras como “tú mismo”. Este es el propósito, el sentido de toda espiritualidad, de toda búsqueda, de tu propia existencia: comprender este asombroso e intrincado juego de la Consciencia, viendo qué es esta ilusión, qué es esta percepción errónea y cuál es su fuente, Eso que la hace posible. Lo que eres, ya lo eres siempre. Es ver lo que no eres lo que te permite alejarte de la equivocación, lo que te permite salir del rol erróneo de ser un temeroso individuo separado.

Cuando abandonas lo que no eres, lo que queda no es algo que debas llegar a ser, sino lo que ya eres desde siempre. Por eso no hay nada que debas hacer o que tengas que llegar a ser o que aprender o que trabajar o que purificar. Estar en tu estado natural no requiere de ningún esfuerzo en absoluto. Lo que resulta dificultoso y requiere de continuo esfuerzo es mantener esta idea falsa e innatural de ser alguien, de ser un individuo, de ser un algo separado. ¡Tú eres una no-entidad! ¡Abandona esa idea! Cuando abandonas esa idea descansas en el sin esfuerzo de Todo Lo Que Es, de lo que podría denominarse tu estado natural.

No puede alcanzarse el sin esfuerzo a base de esfuerzo. No puede lograrse la no-mente mediante la mente. No puede lograrse la paz luchando. Intentar ser consciente de “estar simplemente en el momento presente” entraña una contradicción en sus términos; ser “auto-conscientemente” consciente de ello te saca de allí. Intentar ser consciente de “Yo Soy” supone una contradicción similar, y precisamente por la misma razón. No puedes intentar ser feliz por lo mismo que no puedes intentar dormirte o intentar actuar con naturalidad. Solo actúas con naturalidad cuando no lo intentas, cuando lo haces sin pensar y simplemente te dejas llevar por la vida. Venía gente de toda la India y de todo el mundo para ver a Ramana Maharshi y pedirle consejo sobre la senda espiritual. ¿Su consejo? “Simplemente sé tú mismo”.

La Verdad, Quién Eres, lo que “realmente” Es, está siempre aquí; siempre ha estado aquí. No es algo nuevo que tengas que aprender. Es algo que nos resulta verdadera, completa y totalmente familiar, aun cuando no seamos conscientes de que nos damos cuenta de su realidad. Este es el impacto que produce el reconocimiento cuando este ocurre: una completa familiaridad. Y claro, ¡así ha sido desde siempre! Es incluso más que familiar, esta verdad te resulta de lo más íntimo que puede existir; es más familiar y más íntima a ti que ninguna cosa que puedas pensar o creer o “saber” de ti mismo. Porque esas cosas que crees que “sabes” de ti son a la postre meras construcciones mentales, creencias, capas añadidas que se hallan fuera de la verdad más íntima de ti mismo, una verdad que estás persuadido de que ignoras. Y sin embargo, sí que la conoces. Regresa. Es tu propio Ser.

David Carse.
(Gentileza de E.M. Lozano)

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